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LOS VENGADORES

LA ERA DE OBDULIO

Yo tenía 6 años, creo. Acababa de terminar el Mundial de Francia en 1998 con victoria local sobre la Selección de Brasil. Zidane era Dios y todo lo demás, poco importaba. Inocentemente me dirigí a mi abuelo: “¿Uruguay alguna vez gano una Copa?” pregunté. Entonces una sonrisa de oreja a oreja inundó la cara del padre de mi madre y como si fuera por arte de magia, todo alrededor se volvió un fogón. La introducción fue sobre el primer Mundial, celebrado en nuestro país y ganado por aquella gloriosa generación de Scarone, Nasazzi, Andrade y compañía, también triunfadora de sendas medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, pero lo verdaderamente memorable estaba por llegar…Mi abuelo se apronta como para contar la más épica de las historias y honestamente…no es para menos. Pensemos por un momento: ¿hay algo más orgullosamente uruguayo que el Maracanazo? No contesten…Maracaná de Sebastián Bednarik y Andrés Varela es la más grande gesta del deporte nacional llevada al terreno del documental, donde la dupla de realizadores ya había mostrado gran talento en Mundialito. Y si, el film va a satisfacer, tanto a los futboleros como a los ajenos al deporte rey, pero es extraño que se haya decidido por un escueta duración de 75 minutos, de hecho, no creo que nadie hubiera protestado 150 minutos, el doble de metraje. Después hay alguna voz en off (¿Jorge Batlle? Galeano en menor medida…) que no tiene mucho que hacer allí. ¿Qué hay del excesivo protagonismo de Obdulio Varela? Por momentos, parece que hizo la hazaña por sí solo. ¿Qué hay del gigantesco Schiaffino, un Dios para la generación de mi abuelo, o los ineludibles Miguez, Maspoli o el propio Ghiggia? Figuras secundarias que perecen ante Obdulio, retratado como General de Generales por Bednarik y su tocayo Andrés Varela. Parecería que no disfrute el film por estas acusaciones pero no es así, Maracaná cumple y con creces, solo que a veces querría que estuviera contada como ese recuerdo de aquella noche en el “fogón” con mi abuelo, escuchando a esas leyendas del balompié. A propósito, ¿para cuándo una gran ficción nacional que tenga al fútbol entre sus principales narrativas? No contesten…

J.M Fábregas