Compartir

Muchas veces nos inclinamos a ver un film gracias a los actores/actrices que en el aparecen, los utilizamos como una garantía, si ellos están ahí, si decidieron realizar ese papel y si apostaron por ese proyecto no puede ser malo. A mi me sucede esto con regularidad, a veces me decepciono, pero la mayoría de las veces no.

Isabelle Huppert se ha transformado para mi en una de esas garantías y hasta el momento lo sigue siendo. Con sus 66 años, su elegancia, su acento, su forma de meterse en cada papel y esa cara de psicópata, loca, a la que no se le mueve un pelo,  al mejor  estilo de Jack Nicholson en «El resplandor», es la antagonista perfecta para una joven, dulce, inocente e ingenua Chloë Grace Moretz.

En «La viuda» (Greta), las dos protagonistas llegan cada una a la vida de la otra en el momento indicado, y cada una portadora de una psicología que complementa a la otra. Por un lado tenemos a Frances McCullen, una chica recién llegada a Manhattan, dependiente, frágil, confiada, quien todavía sufre la muerte su madre, esta solía decirle que es «como el chicle, le cuesta despegarse». Como contrapunto está Greta Hideg, una mujer madura, sola, obsesiva, que necesita desesperadamente companía.

Rápidamente se hacen amigas y complementan sus faltantes,  pero este idilio termina abruptamente cuando Frances descubre que las intenciones de Greta no son tan inocentes como ella esperaba y que su amistad no es pura casualidad.

Con esta película,  Neil Jordan nos rememora los thrillers psicológicos ochentosos más rocambolescos como «Mujer soltera busca» o «Atracción fatal», donde un personaje obsesivo, peligroso, actúa como una bomba de tiempo que no se detendrá hasta conseguir sus objetivos. Si bien la primera intención del director fue realizar un drama en el que se muestre la soledad de dos mujeres de diferentes edades en una sociedad en la que continuamente se apuesta al individualismo, Isabelle Huppert fue sutilmente empujando el proyecto hacia el Thriller psicológico con un toque de humor negro y  por momentos morbosos. Lo que hizo que esta película pasara de ser una más del montón a transformarse en una de las preferidas del festival de Toronto.