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No es habitual el estreno de una película danesa en el circuito comercial. Grata fue la sorpresa comprobar las buenas cualidades cinematográficas y el interesante contenido ético que tiene La culpa.

Todo el relato está resuelto de una manera eficaz. Claro, no era fácil desarrollar la narración de ochenta y cinco minutos en un solo lugar físico y, como si fuera poco, con un solo personaje, visible, Asger (Jacob Cedergren) un oficial de policía que atiende llamadas de emergencias.

El director Gustav Möller, autor también del guión junto a Nygaard Albertsen, arma una historia donde la figura del policia llena los espacios del reducido ambiente, solamente acompañado por la voz de Ibsen una mujer que llama pidiendo ayuda, diciendo que fue secuestrada.

Hay un contrapunto dramático entre estos dos seres y los diálogos que surgen de la situación, que crece a medida de datos que se conocen en el correr de los minutos (que no está bien adelantar a futuros espectadores).

Los resultados de un guión prolijo

Se percibe una cuidada racionalización del tiempo que transcurre la acción, medido prolijamente para que surta el efecto deseado de desconcierto en el espectador. Algo similar le sucede al policía cuando los hechos van aclarando realidades insospechadas.

Empero no es todo, el guión va creciendo e incorporando vueltas de tuercas que enriquecen la narración, dadas en el momento justo con precisión matemática logrando que el relato no decaiga, autoalimentándose.

Por ello incorpora dos verdades diferentes, que sin embargo tienen el común denominador de la culpa como eje por donde gira la trama: Asger, por algo mal que hizo que influyo su carrera profesional también la intimidad de la relación conyugal (su esposa lo abandono) y la impotencia de no poder resolver el problema que se le presenta. En La mujer que pide ayuda el sentido de culpa es más complicado, porque no depende exclusivamente de ella resolverlo, menos

manejarlo. Gustav Möller coloca estas dos situaciones opuestas que el destino une a un final incierto.

Realidades diferentes

La película deja claro el estado emocional de los dos personajes principales. El policía tiene un conocimiento real de su conciencia, por lo tanto puede análizar la situación. En Ibsen el trastorno que sufre le hace perder todo contacto con la realidad.

Sin embargo, Möller une a ese hombre y a esa mujer en una comunicación verbal provocando en los dos un estado similar de angustia. Todo ello es manejado con habilidad, resultando una propuesta sumamente interesante. Gustav Möller debuta en la dirección de un largometraje demostrando ser un creativo atendible.

La culpa, es uno de los títulos a tener en cuenta de la actual temporada.

La culpa. (Den skyldige) Dinamarca 2018. Dirección: Gustav Möller. Guión: Gustav Möller y Emil Nygaard Albertsen. Fotografía: Jasper Spanning. Edición: Carla Luffe Heintzelmann. Música: Carl Colemn y Caspar Hesselager. Elenco: Jacob Cedergren, Jessica Dinnage, Omar Shargawi, Johan Olsen, Katinka Evers-Jahnsen. Duración: 85 minutos.