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El nombre de este film nos induce a pensar un binomio entre el agente Luke Hobbs (Dwayne Johnson) y el ex oficial de élite Deckard Shaw (Jason Statham). Sin embargo, ambos personajes no son amigos, más bien se odian y aun cuando trabajaron juntos en el pasado, lo hicieron de muy mala gana. Ese mismo poco entusiasmo manifiestan nuevamente al enterarse de que a ambos se les asignó el mismo caso, enfrentarse a la amenaza del terrorista Brixton (Idris Elba).

En el transcurso del film sus caminos se cruzan con los de Hattie (Vanessa Kirby), quien está involucrada en la historia y tiene sus propias razones para querer cazar a Brixton.

Particularmente tengo algunas teorías sobre el por qué y hasta qué punto la franquicia «Fast & Furious» se ha desviado de sus temas clásicos con este film. Estábamos acostumbrados a filmes de locas carreras clandestinas de automóviles impresionantes, pero también en ellos habíamos encontrado binomios entre personajes.

En la misión de la “familia” de Dominic Toretto en «Fast and Furious 8» del 2017,  Jason Statham, y Dwayne Johnson habían surgido como un dúo con mucha química, proporcionando momentos divertidos dentro de una mediocre producción. La idea de la pareja creció rápidamente al punto de protagonizar su propia película, que se deriva de la anterior.

Pudiera parecer irónico la enemistad de los personajes en este film, por tratarse de una serie en la que el tema de la familia juega un papel muy importante y cabría preguntarse  ¿deberían ser antagónicos los personajes? ¿Eso no contradice el espíritu de la serie?

Chris Morgan, quien fue responsable de la historia y del guion, al igual que en filmes anteriores de la serie, tuvo conciencia de este problema y encontró una respuesta muy propia. Él tomó dicho tema de la familia y agregó algunas pinceladas de lo nuevo, con buenos resultados. Los personajes recién llegados a este film  encajan maravillosamente con el universo Fast & Furious y los actores traen la alegría típica de la saga. Ver a las dos estrellas de acción burlarse mutuamente como si estuviéramos en el patio de una escuela es divertido aun  fuera de contexto. Lo mismo se aplica a las escenas de acción que caen en el absurdo y en lo ridículo.

Sin embargo, solo los dos personajes principales son los que llenan la pantalla y los actores secundarios apenas se destacan en el film y su papel es casi ínfimo. Las escenas en conjunto de estos dos personajes se encuentran entre los aspectos más destacados de la película.

Aunque los autos habían sido el eje central de la serie,  en este film estos son nulos, pero hay un sustituto para estos. El director David Leitch había mostrado previamente su habilidad para  plasmar peleas elegantes en John Wick y Atomic Blonde. Este talento lo vuelca ahora también en Fast & Furious: Hobbs & Shaw, y es tal vez el elemento más interesante en esta nueva aventura.

La película no está destinada a espectadores comprometidos con el realismo o que exijan el cumplimiento de las leyes físicas. El spin-off se mantiene cerca del original, de nuevo es una tontería de buen humor y ritmo rápido, que no se toma en serio  a sí mismo en ningún momento. Hay unas escenas muy divertidas de actores conocidos y muy buenas intervenciones.

En su presentación completa, la película se siente más como si viniera directamente desde 1985, lo cual es algo bueno en este caso.

El corazón, por supuesto, son Jason Statham y Dwayne Johnson, quienes se enfrentan como enemigos con algunas bromas, y a veces se dan un festín de golpes. Ambos personajes tienen el carisma para hacer que una broma funcione. La estrella secreta de la película es Vanessa Kirby. La bella inglesa es física y verbalmente  ingeniosa en extremo, lo que pone a la sombra a los machos alfa que están a su lado. Sin embargo, la decisión de mostrarla a ella y a Statham, de 20 años, como de  la misma edad no funciona.

El villano del film, Idris Elba,  ciertamente no necesita ir más allá de sus límites artísticos, este personaje muestra un antagonista decente, con encanto, presencia y diversión.

El director de acción David Leitch («Atomic Blonde») fue contratado por su reconocido talento detrás de las cámaras. El resultado de esta decisión fue muy acertado y el que muchos esperaban.

«Fast & Furious – Hobbs & Shaw» es una de esas películas en las que todos saben exactamente de qué se trata: acción fácil y sin cerebro con muchos momentos graciosos, actores principales conocidos y mucha acción. Con una historia extremadamente simple, en parte absurda, toneladas de machismo y frases ingeniosas «Fast & Furious – Hobbs & Shaw» logra entretenernos en extremo durante los 136 minutos de tiempo de juego, no obstante el escepticismo de algunos.

La idea de hacer algunas películas adicionales es, por supuesto, obvia. Los ingresos esperados son un buen argumento. Además, ahora hay tantos personajes en el universo Fast & Furious que sería mal negocio no tratar de darles más espacio a cada uno.

 

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Ruben Peralta Rigaud
Editor en cocalecas.net, Colaborador en SensaCine, Listin DiarioRevista CineastaNota Clave, Cultura Colectiva y Ritmo de la Manana. Miembro de OFCS, FFCC, MPAA  Rotten TomatoesBFCA y ICS
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