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El estreno de una película de Quentin Tarantino siempre es esperada por sus admiradores. También por los curiosos que  quieren ver lo nuevo del director estadounidense. Los primeros podrán disfrutar de la propuesta y los segundos se encontrarán con algo diferente.  En “Había una vez en Hollywood”, hay material para las dos partes.

Por un lado es coherente con la estética que ha mantenido en sus ocho películas anteriores. Utilizando al cine como una herramienta formidable para comunicar su visión del mundo. Por lo tanto de la sociedad del comportamiento de mujeres y hombres, de confusiones y particularmente de la violencia que siempre ha estado presente en su filmografía, incluido en el primer guión de su autoria llevado al cine, “Escape salvaje” (1992) dirigido por Tony Scott.

La violencia

La violencia es una constante que subraya como el estribillo de una canción macabra. En está ocasión es un hecho real; la matanza del día 8 de agosto de 1969, perpetuada por “la familia Manson”. Claro que no es un documento sobre ese criminal episodio.

Tarantino, como antes hizo con la Segunda Guerra Mundial en “Bastardos sin gloria”, cambia realidades por ficción (o parte de ella) pero deja intacta la crueldad de los humanos destruyéndose en nombre de doctrinas indefendibles.

Empero no es casual que elija el año 1969 para desarrollar el relato, el fin de una década de grandes acontecimientos ( socio-políticos,en música, moda, literatura) para ilustrar la ficción con el fondo trágico de la Guerra de Vietnam. También es oportuno recordar que el 20 de julio de ese año Armstrong y Aldrin caminaron por la Luna. Esto es la vida misma: mientras se terminan algunas etapas, otras comienzan. En ese “intermedio” de la humanidad Tarantino instala su propia historia.

Toma a dos personajes; Rick Dalton (Leonardo Di Caprio) un actor de pasado exitoso y presente en franca caida y a su “doble de riesgo” Cliff Booth (Brad Pitt) que lo acompañó en las buenas y ahora es además su chofer, fiel servidor y amigo. Estos dos personajes le permiten incursionar por Hollywood y la ciudad de Los Ángeles testigos de victorias y derrotas, entre letreros luminosos, autos llamativos y mujeres hermosas. Por supuesto a ese mundo de fantasías por donde Tarantino suele transitar engordando su propia imaginación. Aferrado a su cinefilia desfilan durante los 165 minutos de duración varios géneros, desde el western-spaghetti (hay referencias a Sergio Leone y Sergio Corbucci) a la comedia, el thriller, algunas series de televisión (Bonanza, Manix, FBI, Combate) sin olvidar a algunas/os actrices y actores: Ann Francis ( un poster grande en casa de Booth), Steven McQueen, Dean Martin, entre otros)

También se percibe el rechazo y enojo por la “violación” por parte de la familia Manson del legendario Spahn Ranch ( donde en los años 1950 y parte de los 60 se rodaron muchos filmes y series del oeste) en realidad el dueño, George Spanh, había cedido el lugar a cambio de trabajos rurales. Claro para un cinéfilo como Tarantino fue una violación de un lugar que guardaba recuerdos cinematográficos. Y…así lo muestra en las dos secuencias protagonizadas por Cliff Booth y miembros del clan Manson.

Cine, realidad, verdad, mentira

Tarantino cuenta su propia versión de los hechos reales, combinando ficción(Dalton- Booth) con personajes verdaderos ( Sharon Tate, Jay Sebring, Roman Polanski), por supuesto Charles Manson y algunos/as de sus seguidores/as. Tomando seis meses, febrero a agosto de 1969. Todos unidos en un relato alimentado por la memoria de un relator (podría ser la del propio Tarantino) que recuerda pasajes de la vida de los protagonistas, una especie de guía que conduce al espectador por caminos donde lo real puede ser una invención de algún creativo, tal cual sucede en el cine.

Permitiendose, además, libertades, algunas decididamente llegan a la broma, al humor algo perverso ( como la de Bruce Lee y sus artes marciales y su encontronazo con Booth) otras cargadas de cierta ternura; la larga secuencia de Sharon Tate viendo y deleitándose con una película donde ella interviene, o la emoción de Rick Dalton recibiendo el elogio de una niña-actriz después de interpretar una escena.

Deja espacio para introducir preferencias personales e íntimas (la muestra reiterada de pies femeninos). La importancia de la amistad es subrayada por distintos actos en la relación de Dalton y Booth, unidos por la ficción resisten la realidad. Particularmente, borrar la cruel verdad historica, que es por otro lado base del contenido ético de la película, en un intento sentimental, onírico y revisionista de como debieron ser los hechos el 8 de agosto de 1969.

Una vez más Quentin Tarantino demuestra su amor por el cine. Y… a pesar de hablar de cambios, tiempos que terminan, él se aferra al 35mm o 70mm alejándose de “la era digital”, como un viejo amor que no puede olvidar ni dejar.

“Había una vez en Hollywood” (Once Upon a Time in Hollywood) EE.UU.- Reino Unido 2019. Dirección: Quentin Tarantino. Guión: Quentin Tarantino. Fotografía: Robert Richardson. Montaje: Fred Raskin. Música (editor): Jim Schultz. Elenco: Leonardo Di Caprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Dakota Fanning, James Madsen, Timothy Olyphant, Emilie Hirsch, Al Pacino, Bruce Dern, Austin Butler, Kurt Russell, Mike Moh, Zoe Bell.