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El Irlandés marca el esperado reencuentro de Martin Scorsese, Robert De Niro y Joe Pesci desde “Casino” en 1995, un acontecimiento trascendental en los anales del cine contemporáneo. La historia de Scorsese y De Niro es de antología. Si eres amante del cine, es una historia que no puedes obviar. Pero qué pasaría si a este genial trío, le agregamos otra leyenda como Al Pacino?. Pacino, quien ha trabajado anteriormente con Robert De Niro (Heat, The Godfather 2, y Righteous Kill), aparece por primera vez en una película del famoso director. Y vaya que valió la pena esta espera!

El Irlandés es una epopeya del crimen organizado en la América de la posguerra, a través de los ojos del veterano de la Segunda Guerra Mundial Frank Sheeran, un estafador que trabajó al lado de algunas de las figuras más notorias del siglo XX.

 

A lo largo de décadas, la película narra uno de los mayores misterios no resueltos de la historia  americana, la desaparición del legendario jefe sindical Jimmy Hoffa, y ofrece un viaje monumental a través de los corredores ocultos del crimen organizado: su interior y conexiones con la política dominante.

Basado en las memorias I Heard You Paint Houses de Charles Brandt, un ex investigador, el Sheeran de De Niro, narra la saga desde una casa de retiro, mientras Scorsese retrocede en el tiempo para contarnos desde donde todo inicia. A través de flashbacks, Sheeran llena el vacío entre el entonces y el ahora, explicando su ascenso de camionero a sicario y cómo llega  a la vida de Hoffa, pasandonos por sus tratos con Nixon, su pelea con los Kennedy y su eventual desaparición.

 

El libro también contiene todos los elementos de los clásicos de Scorsese: acción a gran escala durante una época en la que la Mafia reinaba; un rico retrato de inolvidables protagonistas como un gran contingente de figuras de apoyo idiosincrásicas que saltan del anonimato a ser figuras relevantes; una historia de amistad y la familia; y las terribles consecuencias de la traición. El filme es menos una historia de pandillas y más una película que reflexiona sobre envejecer.

Robert De Niro interpreta a Frank Sheeran, cuyo relato de su vida como asesino a sueldo nos adentra en el lado más oscuro del crimen organizado, su funcionamiento interno, sus rivalidades, sus arcanas estructuras sociales, y sus conexiones con la política de la época.

 

Al Pacino es Jimmy Hoffa, líder sindical que consolidó su poder en las décadas de 1940 y 1950 y alcanzó la fama y la notoriedad como el sindicalista más poderoso del país. Joe Pesci es Russell Bufalino, el llamado ‘don tranquilo’ que esconde un vasto dominio de actividad criminal detrás de su negocio de cortinas en Pennsylvania. Mentor del hampa de Frank Sheeran, quien lo guía al inframundo criminal y fomenta la amistad entre Sheeran y Hoffa.

El utilizar las técnicas de rejuvenecimiento, al inicio resulta chocante, pero luego que los minutos avanzan, nos vamos acostumbrando a ellas y nos resultan familiar. Donde realmente nos impresiona es en las escenas finales de la película, en donde De Niro y Pesci envejecen, volviéndose frágiles antes nuestros ojos. Naturalmente, la muerte se cierne sobre ellos, pero es un sentimiento constante en toda la película y no por los asesinatos esporádico que ocurren en ella, particularmente porque la muerte se va revelando lentamente como el Gran y inevitable ecualizador.

 

Por místicos que puedan parecer estos personajes, su lenta disolución los mantiene humanos. Sus problemas, sus obsesiones y sus fantasías (Hoffa no puede dejar de comer helado por ejemplo), se suman a algo más conmovedor que su inminente desaparición física, les da un aire de vulnerabilidad dentro de un entorno donde esta palabra sería un pecado.

Los tres hombres se han convertido en elementos básicos de la cultura pop, infinitamente admirados, y “El Irlandés” sirve como un recordatorio de lo que los convirtió en esos íconos. Es imposible no sentir algo del estoicismo por un De Niro que finalmente da paso a un sentimiento de arrepentimiento a uno de sus gangsters y por la terquedad desgarradora de Pacino con un atisbo de dulzura. La figura silente de Pesci es imponente, nos ofrece un personaje estoico pero realmente tenebroso y con una maldad calmada que detiene latidos y te hace sentir es sudor frío que rueda por tu cuello.

 

Martin Scorsese se convirtió hace mucho tiempo en el ángel humanizador de los gángsters y los hombres violentos: ejecutores dentro de un torbellino de balas y códigos silenciosos.

No hay tanta acción de esa que esperarías en una película de este tipo, Scorsese es tan experto en la narración de historias y su elenco es tan increíble, que la película (que dura casi tres horas y media), no se siente larga. El filme nos hace sentir que estamos atrapados en un sueño o en un recuerdo, más que una acción de tiempo real. Sentimos que estamos viendo la búsqueda de redención de un personaje que sabe que hizo y hará más daño. Solo Scorsese, su elenco y la maravillosa editora Thelma Schoonmaker, pudieron hacer este proyecto real y con un resultado que quedará en las andanzas del cine para siempre.

 

El diseño de producción es impecable: autos antiguos, locaciones excelentes, trajes elegantes que abarcan décadas. Si bien 209 minutos se sienten como una carga enorme, el filme tiene una narrativa lenta pero a buen ritmo. Sin embargo, si se puede encontrar una falla con el último trabajo de Scorsese, es el desperdicio de personajes femeninos interesantes como las esposas de Frank y Hoffa, Irene (Aleksa Palladino) y Josephine (Welker White) respectivamente, y especialmente la hija de Frank, Peggy (Anna Paquin). En realidad los personajes femeninos no son importantes aquí.

“El Irlandés” tiene todo el estilo de una película clásica. un tono reverente adorna cada secuencia de ella, especialmente el contemplativo acto final. Las reminiscencias de Frank no son sólo recuerdos, son un tesoro de un paraíso perdido, un estrecho arrepentimiento,  como el residuo de humo del acto sangriento de un revólver.

 

El miedo ambiguo del personaje de Sheeran lleva a una humanización completa de un hombre despiadado que teme al oscuro silencio de la muerte. Aunque nunca se podría comparar la vida de Scorsese con la de Frank, la maravilla de lo que vemos en pantalla marca a un autor que sigue luchando por crear historias interesantes. A sus 76 años, Scorsese podría no estar reflexionando tan sutilmente sobre los últimos planos de su vida. “El Irlandés” en una película que excava sus tropos más conocidos, pero también se enfrenta a un tema que rara vez ha tocado: la mortalidad.

Sin dudas Scorsese ha creado otro clásico, no solo del subgénero de gansters, si no del cine moderno, otra vez. En esta ocasión adornado por una constelación de leyendas, que sin miedo a las arrugas, nos dejan experimentar lo que es vivir en un mundo donde ser leal no es conversación cómoda, no cuando se tiene una .45 en la cara. La corrupta vida de Frank Sheeran, pasa de una letanía de tropos familiares a una introspección poética de mortalidad y moralidad de la mano de un genio del cine. Es violentamente perfecto.

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Ruben Peralta Rigaud
Editor en cocalecas.net, Colaborador en SensaCine, Listin DiarioRevista CineastaNota Clave, Cultura Colectiva y Ritmo de la Manana. Miembro de OFCS, FFCC, MPAA  Rotten TomatoesBFCA y ICS
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